
Luego de estar absolutamente fuera y ausente de las canchas bloggeras, he retornado ha este extraño, pero liberador lugar. Se van a cumplir casi seis meses desde que escribí la última anécdota. Para que contarles el porque de mi desaparición...supongo que la flojera natural del ser humano es una de las razones principales, más todo los acontecimientos que han ocurrido durante estos últimos meses y el poco tiempo con el que se cuenta para sentarse un par de minutos a pensar, redactar y escribir.
Qué extraña es la vida, justo cuando uno está a punto de pegarse un tiro por la rutina de mierda que condena tu existencia, aparecen pequeños destellos de luz que hacen que uno se cuestione asuntos que ya pensaba que estaban olvidados. Y no sólo me refiero a la pega, si no que también a las amistades, el amor y la familia. Curiosa la vida, muy curiosa...
Para que decirles una cosa por otra, no estoy bien, pero tampoco mal. Me dí cuenta que estoy lista para enamorarme otra vez, que nunca voy a olvidar al amor de mi vida, porque cada vez que pienso en él, me duele el pecho como la primera vez. Han pasado seis años desde que nos conocimos y nos separamos, y aún así me cuesta respirar cuando escucho una canción que me recuerda esos días de verano en la maravillosa isla. Aún así y a pesar de aquello, me siento lista para emprender una nueva aventura del tipo amoroso.
Me encantaría poder seguir, pero tengo mil que hacer...Juro continuar la historia en un rato más..
Era obvio que un rato más se iba a transformar en una semana, pero bueno, se hace lo que se puede.
Me pregunto a mí misma como pueden cambiar TANTO las cosas de un minuto a otro. Esos giros inesperados que te dejan marcando ocupado, fue lo último que afecto a mi pequeña vida.
Nos enteramos hace dos días junto a mi equipo que mi jefe había presentado su renuncia. Así, sin ningún asco y por supuesto, sin conocer el o los motivos aparentes. TODO MAL!!!
Renuncia mi jefe y el rumor que se corre por todos los pasillos es que el equipo será disuelto, la gente supuestamente recolocada apoyando a otros equipos, etc. Pucha como cambia la percepción de seguridad que uno puede tener en 1 sólo minuto. De ahí en adelante, dolor de estómago (inevitable de controlar), caras de funeral, susto, pánico, inseguridad. Para que continuar dando sinónimos...
La peor de las situaciones a vivir es la de espera, la de no saber que mierda irá a pasar con cada uno de los que conformamos el equipo Bicentenario.
Típico de mi comportamiento maniático y controlador, me puse a tirar curriculums como enferma de la cabeza, es que no puedo concebir que este tipo de cosas sucedan. Es tan grande mi sentimiento de decepción y frustración, que aunque existiera la posibilidad de quedarme trabajando acá adentro, ya no tengo la misma motivación que alguna vez presumí poseer ante el tema laboral.
Un desastre de semana, que quieren que les diga...
Mi cara de alegría se debe a otra cosa...Ayer fue mi ceremonia de entrega de título...AL FIN!!! Todavía no puedo creer que el trámite universitario llego a su fin...
Por lo menos que haya algo porque celebrar o no?

1 comentario:
Franki, si retomamos, hagámoslo con nuestras esperadas y ridículas anécdotas en Punta del Este porfaaa!!!
Aaaahhh, en llamas, fellow!!!
Publicar un comentario