
Punta de Este, Capítulo 1
Nada como unas buenas vacaciones para regresar totalmente renovada y con las pilas cargadas a trabajar. Tal como lo relató mi buena amiga Charo en su espacio, nuestro viaje fue indescriptiblemente bueno. Más que carretear y portarnos mal, debo confesar que fue reponedor en cuanto a descanso. Nos dedicamos el viaje completo a tomar sol en los diferentes rincones del hotel y por supuesto, en la conocidísima Playa Mansa de Punta del Este. Fue ahí donde se empieza a crear nuestra historia, sacando fotos como enfermas del chape a los diferentes prototipos de hombres que aparecían con bastante frecuencia delante de nuestros ojos. (Se podrán imaginar a Charein y sus comentarios al respecto, tanto así que todavía me río de uno. Me mira de frente con cara de LOCA y me dice: FRAAAAAAN, recójeme las muelas conchatumadre que se me acaban de caer...jajajajajajajja. Eso significaba que venía un adonis caminando frente a nosotras). La verdad es que el sexo opuesto en ese rinconcillo del mundo es para que se les caigan las muelas (luego vendrán los testimonios fotográficos con los que podrán comprobar que lo que se ha dicho aquí es absolutamente verdad).
Nuestro viaje realmente es digno de relatar. Fueron miles de situaciones para reír, conversar y comentar. Osea, a nadie más le puede pasar de estar alojadas en el mismo hotel que Pato Laguna y Pablo Schilling, a noooooooo, nadie puede galla! jajajajajaja. Lo único que puedo decir al respecto es que nunca en mi puta vida había visto una espalda tan grande...si lo único que le decía a mi partner de viaje era: Hueona Schilling es un monstruo...
Ya seguiré con el relato...
Saludines